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La Confluencia de Represión

Alex Chui y Miki Chan

        Independientemente del contexto, la represión ha existido a lo largo de la historia de la humanidad. Ya sea el antisemitismo romano, la trata de esclavos o la represión moderna de las protestas, la represión existe como una continuidad. Sin embargo, un tipo de represión a menudo eclipsada es el que afecta a las mujeres y su autonomía, impuesta por el patriarcado. Aunque el patriarcado ha sido criticado en la literatura del pasado y quizá no sea tan evidente hoy, la represión aún continúa. La lucha de la humanidad para acabar con el sexismo no ha terminado y debemos seguir visibilizando los sistemas que restringen la independencia de las mujeres.

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        A principios y mediados del siglo XIX, las mujeres, en sus respectivas sociedades y en sus respectivas épocas, tienen experiencias de diversas formas de represión autónoma.

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        En Galicia, España, a principios del siglo XX, “Las Medias Rojas” de Emilia Pardo Bazán explora la historia de Ildara, una joven que quiere escapar de su hogar patriarcal, pero su oportunidad fue destruida por su propio padre. Aunque su corazón anhela mudarse al extranjero, el entorno represivo, controlado por el contexto patriarcal que la rodea, le impide lograr sus deseos. Después de que su padre la maltrata repetidamente por sus intentos de rebelarse para ser libre, como comprarse medias rojas, se le impide físicamente viajar a través del océano hacia la libertad y, por lo tanto, hacia una nueva vida.

 

        Un tipo similar de represión se destaca tres décadas después en la obra La casa de Bernarda Alba. Federico García Lorca escribió la obra en 1936, antes de la Guerra Civil Española. La sociedad española mantenía un patriarcado extremadamente evidente. En esa época, las mujeres no tenían la oportunidad de vivir una vida aventurera porque el patriarcado definía su existencia. El matrimonio era su único camino socialmente aceptable. Su valor se definía por la belleza, la riqueza y la pureza, y las familias con frecuencia protegían su reputación. Aunque la obra se ambienta en una casa, el sistema social que impone conecta con la cultura patriarcal de España durante la dictadura de Franco.

 

        A través del autoritario hogar de Bernarda, Lorca muestra cómo los sistemas patriarcales refuerzan la represión al limitar las opciones de las mujeres y priorizar la represión sexual y social. Lorca retrata un ámbito doméstico autoritario donde el valor de la mujer depende del matrimonio, la riqueza y la posición social. En La casa de Bernarda Alba, las hijas carecen de independencia porque el matrimonio es su único futuro posible. Esto queda claro en el primer acto, cuando Bernarda anuncia ocho años de luto tras la muerte de su esposo, y sus hijas deben permanecer en la casa, lo que les impide encontrar marido. Esta irónica restricción impide el futuro matrimonio de las hijas e ilustra cómo las expectativas sociales controlan la vida de las mujeres, negándoles la capacidad de decisión personal. Además, el encuentro entre Angustias y Pepe el Romano subraya cómo se trata a las mujeres como objetos de valor. Pepe quiere a Angustias porque tiene dinero, a pesar de que se considera la hermana menos atractiva. Este momento destaca cómo los valores patriarcales reducen a las mujeres a objetos económicos y sociales, lo que refuerza la idea de que el repudio y el matrimonio determinan sus caminos vitales, y que el valor de una mujer en este contexto depende de la belleza o la riqueza. Aunque la obra se ambienta en la España de principios del siglo XX, presiones similares persisten hoy en día en Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a la represión de la libertad femenina y la inevitable rebelión.

 

        Instituciones en la sociedad moderna que lidian con la autonomía y la represión de las mujeres a través de la expectativa de conformarse a las normas tradicionales. En los últimos años, los debates sobre los derechos reproductivos han demostrado que, incluso con la evolución de los contextos, las tensiones entre la represión y la libertad personal siguen vigentes. Esta advertencia es relevante hoy en día en la sociedad moderna de Estados Unidos, especialmente en los debates políticos sobre los derechos de las mujeres. Por ejemplo, el gobierno y los funcionarios toman decisiones activamente sobre los derechos reproductivos de las mujeres. Las mujeres, en la sociedad moderna, han enfrentado tensiones en torno a los derechos reproductivos. Antes del fallo Roe contra Wade, las mujeres no tenían derecho a tomar decisiones sobre el aborto; por lo tanto, carecían de control sobre sus propios cuerpos y autonomía. Sin embargo, el gobierno se enfrenta a numerosos movimientos que luchan por estos derechos. Movimientos como #MeToo desafían los sistemas de control y silencio que rodean los cuerpos y las experiencias de las mujeres.

 

        Los entornos represivos en diferentes contextos muestran que cuando las sociedades priorizan el control sobre la libertad, surge la resistencia. Si bien se han logrado avances con el tiempo, estas luchas no han desaparecido. Al contrario, continúan en nuevas formas de activismo y defensa. La lucha por la autonomía y la igualdad de las mujeres sigue vigente hoy en día. .

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